Descubren los tres planetas más parecidos a la Tierra y con mayor
probabilidad de albergar vida.
Informació recollida per Anadel, Emma, Jana, Paula, Biel, Aleix ...

Todo sería diferente. El Sol sería pequeño, débil y rojo, pero estaríamos tan cerca de él que
la radiación sería dos veces más intensa. Los años durarían cerca de dos
días y no habría noche y día, sino que, como la Luna, una parte del planeta
siempre miraría al Sol y la otra estaría oscura y fría. Podríamos vivir allí
porque la evolución nos habría llevado a estar adaptados a la radiación
infrarroja más que a la luz visible, algo que haría, por ejemplo, que las
plantas no fuesen verdes, como en la Tierra, sino negras o rojas.
Es el segundo (o tercer) planeta de una serie encontrada alrededor de una
estrella enana bautizada como TRAPPIST-1 en honor
al telescopio -situado en La Silla (Chile)- que la encontró.
Es uno de los tres mejores candidatos para albergar vida en la Vía Láctea hallados
hasta la fecha. Se trata de tres planetas de tamaños similares al de la Tierra
y que orbitan alrededor de una estrella enana a 40 años luz de distancia de la
Tierra y que acaban de ser descubiertos.
Los científicos que se dedican a la búsqueda de planetas habitables dentro
de nuestra galaxia tienen una única pregunta en mente: ¿Existe vida más allá
del Sistema Solar?
Ya han sido miles los posibles mundos habitables que se han encontrado
hasta la fecha. Pero ninguno tan parecido a la Tierra y con tantas
posibilidades de albergar vida como los tres recién descubiertos y cuyo
hallazgo se acaba de publicar en la revista científica Nature.
La clave es que se trata de un conjunto de planetas de tamaño muy similar a
la Tierra y que se encuentran a una distancia de su estrella que les hace tener
una temperatura y una radiación parecidas a las terrestres. Pero hay una gran
diferencia: el Sol alrededor del cual orbitan.
Es la primera vez que se detecta un sistema planetario junto a una estrella
enana ultrafría.
La pregunta evidente quizá sería: Si buscamos mundos análogos a la Tierra,
¿por qué no tratamos de encontrar planetas del mismo tamaño y que orbiten
alrededor de una estrella de tamaño similar al del Sol y la misma distancia? De
tratarse de una estrella más grande y potente (como nuestro Sol), los
investigadores no serían capaces de estudiar correctamente las propiedades de
la química que forma las atmósferas de esos tres planetas.
El estudio de la atmósfera de un exoplaneta depende de los pasos
periódicos que realiza ante su estrella. Durante esos 'tránsitos', la atmósfera
de un planeta bloquea una fracción de la luz de su estrella, haciendo que la
veamos borrosa y débil. Este efecto depende de la composición de la atmósfera. Cuanto
más pequeña sea la estrella, más grande es la fracción de su superficie
escondida por la atmósfera del planeta, así que también serán mayores las
señales que se pueden medir. Además, cuanto más pequeña y débil sea la
estrella, más frecuentes serán los tránsitos del planeta habitable, es decir,
más veces pasará el planeta entre su estrella y la Tierra, y más registros
podremos tomar.
"La tecnología actual nos permite estudiar de manera precisa la
composición atmosférica de un planeta de tamaño similar a la Tierra sólo si
orbita alrededor de una estrella no mucho más grande que Júpiter, como por
ejemplo una estrella enana ultrafría como TRAPPIST-1". asegura Michaël Gillon, investigador del Instituto de
Astrofísica de la Universidad de Lieja (Bélgica), "Para estrellas de mayor
tamaño, no seríamos capaces de hacerlo. Así que para buscar vida en
exoplanetas, ¡las estrellas enanas son el mejor lugar por el que
empezar!", sentencia Gillion.
En las composiciones químicas de las atmósferas de estos nuevos exoplanetas
la presencia de metano, de ozono o de dióxido de carbono en ciertas
proporciones son indicativos de
que hay actividad biológica.
Los planetas que orbitan a TRAPPIST-1 tienen tamaños muy similares al de la
Tierra. Pero dos de ellos tienen períodos orbitales de cerca de 1,5 y 2,4 días
respectivamente, es decir, sus años duran alrededor de dos días.
Los planetas están 20 veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol. A
pesar de esa cercanía, sólo reciben entre dos y cuatro veces más radiación que
la Tierra, ya que su estrella es mucho más débil. Los autores del estudio creen
que quizá los polos de estos planetas, que reciben menor radiación, pudieran
ser buenos candidatos para buscar vida.
Este estudio supone un paso de gigante en la búsqueda de vida en el
universo", asegura a este diario el investigador del MIT de Boston Julien
de Wit.
De existir, ¿Cómo sería la vida es estos mundos? "La estrella
TRAPPIST-1 emite la mayoría de su luz en el rango del infrarrojo. Esto no es un
gran problema para la vida, ya que algunas bacterias hacen la fotosíntesis
gracias a pigmentos sensibles a esta radiación", explica el autor
principal del estudio. "Yo me imagino que, si existe vida alrededor de
estas estrellas enanas ultrafrías, la
evolución biológica habría resultado en organismos fotosintéticos que usen este
tipo de pigmentos. Así que las plantas no serían verdes, como en la
Tierra, sino negras o rojas, dependiendo de si absorben o no los fotones rojos
además de los infrarrojos.
Es posible que estos nuevos mundos habitables estén demasiado lejos, pero,
¿qué ocurriría si se llegasen a detectar indicios de moléculas generadas por
alguna forma de vida? "Es verdad que es imposible enviar un cohete con la tecnología actual, pero no
dudes de que lo primero que se va a hacer si se detectan trazas moleculares de
vida es enviar una señal para ver si hay respuesta", dice Mas Hesse.
"Es cierto que está lejos, pero tendrías la respuesta 80 años después de
enviarla", asegura.
